Theotókos

¡Señor, ten compasión de mí!
Sepultamos tu alma mujer,
en la imposibilidad del dialogo,
quienes hemos construido en ausencia de ti,
la ideología de ser superiores por nuestro sexo,
mejores por nuestra fuerza y violencia.

“No está bien quitarles el pan a los hijos,
y dárselo a los perros, a las perras”.
Perdida quedó tu alma entre los olvidos de las bulas,
de encíclicas infalibles y milenarias,
te rebajamos a la condición de compañera sumisa y callada,
objeto de uso con escaso valor comercial.

Buscamos pretexto en la biblia para invisivilizarte:
“Dios nos ha enviado solamente
a las ovejas perdidas del pueblo de Israel”
Y el pueblo de Israel todavía sigue perdido
entre el odio, la barbarie y el sionismo,
condenando al pueblo palestino,
a quienes ellos han arrebatado con la patria,
toda esperanza posible da vida digna,
felicidad y paz.
Siguiendo principios inhumanos que les niega el alma
al pueblo que lucha por su liberación

Muchos en nuestras iglesias todavía oramos así:
“Dios te doy gracias que no nací gentil, ni esclavo, ni mujer…”
infamia de una religión Patriarcal y machista
que desea predicar el amor hacia afuera,
pero mantener la opresión hacia dentro,
excusándonos delante de un Dios macho:
“Las mujeres que nos diste por compañera,
nos dieron de ese fruto del pecado”.

Mujer, te culpamos todavía de la expulsión del paraíso,
creemos que nos condenaste a una vida larga de trabajo.
Vivimos en el siglo veintiuno con ideas medievales,
sembradas en nuestras mentes por religiones muertas,
por doctrinas que oprimen nuestro entendimiento
con cadenas de desprecio.

Nos olvidamos que eres madre Como la tierra,
a la cual también maltratamos y ofendemos,
perdiendo la ternura al creernos superiores a ambas.

-¡Mujer, qué grande es tu fe!-Dice Jesús,
Porque para Dios no importa el ser nacional o extranjero,
esclavo o libre, hombre o mujer,
unidos a Jesús,
somos un solo pueblo,
la iglesia.

Mujeres, madres de la Humanidad,
Protagonistas de todo hecho salvífico.
El Señor está con ustedes,
como con la madre casi niña,
también humana,
que albergó en su seno al salvador,
llena de la gracia infinita.

Mujer cada día,
intentamos sepultar tu alma,
en la imposibilidad del dialogo,
quienes hemos construido en ausencia de ti,
Un mundo de odios y guerras,
iglesias sin amor ni igualdad,
carentes de sororidad,
sin solidaridad.

Mujer de tus labios de madres, hermanas,
esposas e hijas hemos oído el mandato divino
de construir un mundo nuevo de confianza,
fidelidad, apoyo y reconocimiento.
Siempre escucharemos la voz de Jesús diciendo:
-“Mujer, qué grande es tu fe,
tu sacrificio,
tu amor,
hágase como quieres”- .

Obed Juan Vizcaíno Nájera
Maracaibo – Venezuela
15 / 08 /2011.
(Dedicado a todos y todas quienes Somos miembros de AIPRAL, Con Motivo de su XI Asamblea realizada en la ciudad de Guatemala del 8 al 14 de Agosto del 2011)