Guatemala, 8 de agosto de 2011
Queridos hermanos y hermanas en la fe,
Con mucha preocupación observamos las decisiones que las autoridades políticas de vuestro país vienen adoptando como respuesta a la dura crisis económica.

Nosotros, personas creyentes en un Dios que nunca ha dejado de conmoverse por el pobre, el extranjero, la viuda, los huérfanos, los excluidos, animamos y retamos a los cristianos de los Estados Unidos, de todo trasfondo denominacional o histórico a amplificar la voz de millones de personas que no tienen hoy parte en las grandes decisiones que, en el plano económico, se están asumiendo en Washington DC.
Los gobernantes deben saber que las decisiones de ese amado país, también tiene consecuencia en las economías de las naciones del mundo, y por tanto, en el mediano y largo plazo afectaran la vida de millones de personas de los países del Sur.
Nos parece inmoral que los políticos, con algunas excepciones, solo abracen los intereses de los ricos, prefiriendo el recorte de la ayuda social a los más necesitados. Sabemos de la generosidad y solidaridad del pueblo americano, y de los emprendimientos a través de programas de ayuda al pobre ejecutados por iglesias y organizaciones civiles en Latinoamérica. Por eso, nos parece inconcebible que el sector económicamente pudiente, no haga los esfuerzos necesarios para asumir responsablemente la deuda generada por toda la nación. Pagar más impuestos, no les llevara a ellos a la bancarrota. Recortar beneficios sociales a jubilados, enfermos, etc. si pone en riesgo la vida de esas personas. ¿No es esto brutalmente injusto?
Por lo tanto, los abajo firmantes, nos solidarizamos con las voces de ciudadanos norteamericanos, en particular de quienes abrazan el cristianismo, para que haya una resolución realmente justa de esta crisis, que no solo es económica, sino sobretodo moral.
Animamos a sumarse a aquellos esfuerzos emprendidos por distintas iglesias, el llamado “Circulo de Protección”, entre otros. Nuestras oraciones están con ustedes, queridos hermanos y hermanas en la fe. No desmayen es sus esfuerzos, aun cuando parezca que son tiempos de soledad para personas cuya voz profética parece no querer ser escuchada por los políticos.
Dios está mirando a los políticos y no dejará de decirles: ¡Hagan justicia al pobre! Salmos 82:3

Rev. Prof. Germán Zijlstra
Secretario Ejecutivo (saliente)

Alianza de Iglesias Presbiterianas y Reformadas de América Latina – AIPRAL
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