Por primera vez se celebrará Asamblea General de AIPRAL en Centroamérica

Bajo el lema de “El fruto de la justicia se siembra en comunión y paz”, se celebrará aquí, del 12 al 14 de agosto próximo, la XI Asamblea General de AIPRAL, convirtiéndose Guatemala en el primer país centroamericano donde tiene lugar tan importante reunión.

MAYRA RODRÍGUEZ

Ciudad de Guatemala, 18 de abril de 2011

Su anfitriona será la Iglesia Evangélica Nacional Presbiteriana, la cual viene trabajando con mucho entusiasmo para que los participantes se sientan bien recibidos y tengan una buena estadía en este hermoso, pero conflictivo país, en un contexto socioeconómico y político caracterizado de la siguiente manera.

Con una extensión territorial de 108,890 kilómetros cuadrados y 14.7 millones de habitantes, paisajes hermosos mezcla de la época colonial y el postmodernismo con la magnificencia de la naturaleza, Guatemala es una nación que no supera las condiciones de pobreza y los bajos índices de desarrollo humano que dieron pie a 36 años de conflicto armado interno y que, 14 años después de haberse firmado la paz, los niveles de violencia han alcanzado, incluso, hasta las 22 muertes violentas diarias, constituyéndose la inseguridad ciudadana en el problema más sentido por la gente.

En términos de población, conviven en el país 24 diferentes culturas expresadas en 22 idiomas mayas, un garífuna y un xinka, siendo el español el idioma oficial. Las mujeres constituyen el 51 por ciento de la población guatemalteca; un 70 por ciento de los habitantes tiene menos de 30 años de edad y la gran mayoría pertenecen a los pueblos indígenas, que son los que enfrentan los mayores rezagos y brechas de género, etnia y clase, respecto a situaciones sociales y de participación.

Haciendo un desagregado de las condiciones socioeconómicas del país sede de la XI Asamblea de AIPRAL, las cifras no son nada alentadoras.

En cuanto al acceso a la salud pública, según datos de la Organización Panamericana de Salud, a nivel del continente americano Guatemala reporta la tercera mayor tasa de mortalidad infantil (39 por cada 1,000 nacidos vivos) y la sexta mayor tasa de mortalidad materna (153 por cada 100,000 n.v.) Según el Programa Mundial de Alimentos, la desnutrición alcanza a más de la mitad de la niñez comprendida entre los dos y los cinco años de edad, ubicándolo como el país con mayor índice de desnutrición infantil en América Latina.

En lo relativo a la educación, el promedio escolar de la población se reduce a cinco años, manteniéndose un 27 por ciento de analfabetismo en personas adultas, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas que registra que la escolaridad promedio de un guatemalteco mayor de 25 años en el área urbana, es de seis años, mientras que en la rural es de dos años solamente.

Agrega el Instituto Nacional de Estadísticas que se registra un déficit habitacional de más de un millón de casas y el 58 por ciento de familias, entre el grupo afectado, está por debajo de la línea de pobreza. El otro gran problema se refiere a la mala calidad de las viviendas que alcanza condiciones extremas en las áreas urbano-marginales, donde el 55 por ciento de las viviendas no tienen acceso al servicio de drenajes, un 20 no cuenta con el servicio de energía eléctrica y el 38 por ciento de los hogares  sigue sin acceso al agua entubada.

La violencia en sus distintas manifestaciones continua expandiéndose y afectando prácticamente la totalidad de la vida de la población, lo que se agrava con el desplazamiento de los carteles del narcotráfico de México hacia Guatemala y el auge de este ilícito, ya no sólo como país de trasiego (con escenarios como la costa norte, la costa sur, las Verapaces y El Petén), sino de creciente consumo, repercutiendo en una imagen negativa en términos internacionales que desestimula el turismo y la inversión.

La violencia contra las mujeres es otro factor preocupante en el escenario guatemalteco.  Según la Procuraduría de los Derechos Humanos, el porcentaje de muertes violentas contra mujeres no sólo ha venido en aumento, sino que también ubica a Guatemala como el país centroamericano con mayores índices al respecto, con un promedio por año de 700 muertes violentas de mujeres en el último quinquenio.

Entre otros males a reseñar está la impunidad en el 98 por ciento de los casos registrados; el pandillismo juvenil; la violencia intrafamiliar; el alarmante aumento de embarazos en niñas y adolescentes de entre los 10 y 19 años de edad; el incremento del fenómeno migratorio y sus secuelas de crímenes; la depredación del medio ambiente; entre otros.

En cuanto al panorama político, en septiembre de 2011 serán las elecciones generales, en las que el pueblo acudirá a las urnas a votar por los relevos a la presidencia y vicepresidencia del país, 158 diputaciones del Congreso de la República y 333 alcaldías; mientras los 27 partidos políticos hacen de todo para que sus candidatos alcancen el poder, incluso anunciar divorcios por “amor al país”, en el caso del partido oficial.

Un dato importante que no debe quedar fuera en este punteado es el religioso, y es que en Guatemala el 83 por ciento de la población se confiesa cristiana, según datos del Proyecto Josué elaborado en el 2002 por el Servicio Evangelizador para América Latina, y la Iglesia Evangélica se apunta el mayor crecimiento.