2015

MENSAJE  DEL MAGISTERIO DE LA IGLESIA EVANGÉLICA PRESBITERIANA EN CHILE

QUILPUÉ,  JULIO 2015

iepch

“Oh, hombre, Él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová Dios de ti; solamente hacer justicia, amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” Miqueas 6:8

En la ciudad de Quilpué, Región de Valparaíso, reunidos como cuerpo docente de la Iglesia Evangélica Presbiteriana en Chile, Sínodo en Renovación, hemos dedicado un tiempo prudente, con humildad y en oración, para analizar y reflexionar acerca de la situación que vive nuestro país.

Nos entristece observar en nuestra comunidad nacional un ánimo de evidente desconfianza, desilusión, frustración y justa  indignación,  debido a escándalos relacionados con el dinero y la política; los que afectan a la mayoría de los sectores de la vida nacional: Partidos políticos, Gobierno, Congreso nacional, Empresarios, e Iglesias.

Por otro lado no dudamos de las buenas intenciones de sectores que están proponiendo reformas que redunden en  mayor justicia en favor de  los ciudadanos más postergados: Reforma Tributaria, Reforma Educacional, Reforma Laboral, cambio de la Constitución, todo lo cual  forma parte de expectativas creadas en la población.

Valoramos la iniciativa de formar la Comisión de Ética de la Cámara de Diputados, y esperamos que los resultados de ello se transformen en hechos concretos a la brevedad.

Esperamos que las investigaciones que se realizan en torno a estas materias, continúen desarrollándose como se ha hecho hasta ahora y se llegue a esclarecer la verdad  y tomar acciones concretas de corrección.

La conducta impropia de los servidores públicos afecta dramáticamente nuestra convivencia nacional, por lo que es necesario reconocer con humildad que se deben  buscar caminos para reconstituir las confianzas, y entender la crisis que se vive, como  una oportunidad para corregir los problemas que nos han sumergido en esta situación tan alarmante.

Sin embargo nos parece que la animosidad presente en todos los sectores mencionados, no nos permite ver con claridad los errores que nos han traído hasta aquí y las soluciones que se podrían encontrar en un diálogo con altura de miras.

Por ello, como parte de la Iglesia de Jesucristo, hacemos un  ferviente llamado a reconocer cada uno sus propios errores, a enmendarlos, y buscar soluciones justas que faciliten una saludable convivencia de la  comunidad nacional, garantizando  los derechos de todos.

Nos ha parecido que es irrenunciable, en esta coyuntura de la sociedad chilena, recordar y dar a conocer el espíritu, los valores y las demandas del Evangelio de Jesucristo, mientras continuamos  con la misión de nuestro Maestro de proclamar “Buenas Nuevas” a los pobres y orar al Señor, con todo el pueblo que sufre y clama por sanidad en  las estructuras nacionales, creando conciencia en toda la sociedad, sobre la necesidad de mejoras concretas que propendan al bien común.

“Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” Hechos 5:29